La (re)evolución de la Comunicación Interna requiere volver a las bases

Por Maximiliano Bilella, Entendimiento
 
Vivimos una época de enormes transformaciones que llevaron a la gestión de la Comunicación Interna a ganar mucho terreno en las organizaciones. Los comunicadores hemos comenzado a liderar asuntos que, a priori, parecen más propios de otros campos que del nuestro. ¿Y eso está bien? No lo sé, ni tampoco pretendo ofrecer una respuesta al respecto. La Comunicación Interna requiere profesionales que tengan presente la esencia de su rol en las organizaciones.
La pandemia del coronavirus ha puesto todo patas arriba. El mundo del trabajo y de las organizaciones se ha visto profundamente afectado, tal es así que el futuro del trabajo llegó mucho antes de lo previsto.

El nuevo contexto generado por la pandemia -que ha pasado de ser VICA (volátil, incierto, cambiante y ambiguo) a BANI (bien frágil/quebradizo, ansioso, no lineal e incomprensible)- ha obligado a acelerar la evolución de las comunicaciones en el interior de las organizaciones.
 
En dicha evolución –caracterizada por comunicar en el marco del modelo de trabajo híbrido, el mindset digital, los procesos mediados por la tecnología, el liderazgo remoto, el foco en el wellbeing corporativo, entre otros aspectos–, percibo que los comunicadores internos estamos olvidando, bastante a menudo, la esencia de nuestra profesión.
 
Estamos asumiendo como propias algunas iniciativas y/o proyectos que no son por naturaleza parte de nuestra función. Algunos ejemplos de ello pueden ser:
• Liderar la transformación digital
• La definición del propósito de la organización
• El desarrollo de la cultura, la felicidad organizacional, la gestión de crisis, etc.
 
Claro, en muchas ocasiones –y afortunadamente– colaboramos con líderes u otras áreas en estos y otros temas; pero siempre en aspectos de índole estrictamente comunicacional.
 
¿Y cuál es la esencia de nuestra labor? La misma de siempre: gestionar la comunicación. Esa creo que es la esencia de nuestra función en las organizaciones; función que hoy, además, se ha consolidado como estratégica, producto de su evolución.
Esto implica, básicamente, transitar el día a día de las organizaciones gestionando la comunicación dirigida a los colaboradores. Hacerlo comunicando mensajes claros (que sean comprensibles), concisos (que sean breves), relevantes (que sean de interés para los destinatarios) y de impacto (que movilicen comportamientos en sintonía con los objetivos organizacionales). 
 
Todo ello, enfocado en dar respuesta continua y permanente, al menos, a tres grandes interrogantes:
1) ¿Dónde estamos como organización?
2) ¿Hacia dónde vamos?
3) ¿Qué estamos haciendo para llegar ahí?
 
Creo que lo verdaderamente revolucionario en estos tiempos, para quienes trabajamos en Comunicación Interna, es volver a las bases, a la esencia de nuestra función. Es, una vez más, gestionar estratégicamente la comunicación.
 
Yo procuraré mantener esta idea siempre conmigo; más allá de que en ocasiones la olvide debido a las tentaciones que surgen por liderar iniciativas que están alejadas de la esencia de la función de comunicación interna; en las cuales, está claro, podemos colaborar; porque, en fin, colaborar también forma parte de nuestra esencia.
Fuentes y referencias
https://www.google.com/amp/s/paulcapriotti.wordpress.com/2021/02/03/al-cesar-lo-que-es-del-cesar/amp/
https://www.infobae.com/tendencias/talento-y-liderazgo/2021/02/12/que-es-bani-la-nueva-manera-de-describir-el-contexto-en-el-que-vivimos/
 

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